Las truchas del Tines
Julio 30, 2007 por blogdelflash
Pescando truchas en el Tines
El viernes 27 de julio me decidí a dedicar la jornada a la pesca de le trucha, después de no se cuantos años de abandono de una afición de las que merecen ser conservadas a toda costa.
El jueves lo pase preparando los aparejos, la caña de 7,8 pies, el carrete Abu que adquirí hace 25 años, los tercios de moscas con los que picaban las truchas de hace decenios, las cucharillas del 2 plateadas con puntas rojas, el cesto, las botas de goma de media caña, el sacador, en fin todo ese mundillo de aparejos que el día anterior se deja listo para emprender la salida al amanecer, y que llevaban esperando la ocasión desde hacia una eternidad….
También me ocupe de la burocracia y tuve que ir a Caixa Galicia a sacar la licencia del año. Menos mal que aun permanecía fichado en la base de datos de la conselleria de medio ambiente, y gracias a ello obtuve la licencia inmediatamente. Por ultimo fui al bar Alfil de Outes a por el permiso del coto, y saque un permiso de pago ya que los otros son para los socios del club de pescadores local.
Así que a poco mas de las ocho de la mañana me encontraba armando la caña a los pies del río Tines. Sonaba magnifico, el río fluía muy dignamente a pesar de encontrarnos en pleno verano gracias a una primavera muy abundante de aguas. El sonido del rio y de los pájaros en el ambiente fresco del amanecer, me recordaba aquellas otras numerosas veces que, hace muchos años, pase junto a pequeños riachuelos trucheros de la sierra madrileña o en el Tormes o en el Sella.
Primero comencé con la mosca en las superficies mas encalmadas, donde parecían verse cebar en la superficie, y al poco llegaron las primeras truchas prendidas, pequeñas y bravas que saque del anzuelo lo mas limpio que supe y devolví al río.
Cuando los primeros rayos de sol se reflejaban saltarines en la superficie del agua decidí cambiar por la cucharilla plateada de manchas rojas y empecé a buscar las aguas mas batidas, bajando hasta casi el final del coto, y probando en las torrenteras y en las espumeantes caídas de algunas pequeñas cascadas a lo largo del río. Precisamente la mejor trucha del día se prendió en las revueltas aguas de una cascada, llevándose el hilo casi suelto y luchando durante algún tiempo, que a mi me parecieron largos minutos, y donde tuve de nuevo esas sensaciones únicas que crean las truchas fario valientes.
El día de pesca fue muy completo, aunque de resultados escaso, pero tuve la ocasión de pescar truchas en las aguas saltarinas de las torrenteras, aguas arriba, y también de esperar pacientemente con el saltón la picada de sabios ejemplares soberbios que despreciaron el engaño despectivamente.
las truchas del Tines
Pero lo importante es que después de no se cuantos años volví a pescar truchas, recuperando una afición que había creído perdida para siempre. JMI