Mariscadoras
A comienzos del otoño la ria se convierte todos los años en un paisaje de mujeres de piel curtida que, inclinadas y arrodilladas sobre la arena, se afanan en recoger almejas y berberechos con la marea baja, removiendo poco a poco la arena y cargando sus cestas con kilos de moluscos sobre la cabeza al término de su jornada
El marisqueo de playa en la ria de Noya es una actividad femenina, los hombres suelen hacerlo a flote en pequeñas lanchas. Las mujeres campesinas de las aldeas de Outes y Noya complementaban así los ingresos familiares con una labor de extracción de marisco en la ria.
La dura jornada de extracción suele ser de unas cuatro horas, en ocasiones desde el amanecer, adaptándose al horario de la marea baja del día y a su altura según las fases de la luna, y se desarrolla en un entorno marinero artesanal con herramientas como la azada y el “raño” y con unas condiciones climatológicas a veces muy difíciles, desafiando las temperaturas de las frías aguas del mar en aquella época, en el entorno de un atractivo paisaje marítimo muy adecuado para bellas marinas.
Mariscadoras de San Cosme en galeriadelpintor.com
En el marisqueo se paso de la extracción individual al cultivo colectivo del mar. Hoy en día el marisqueo se prolonga durante toda la temporada y las mariscadoras se dedican a actividades variadas como la siembra del marisco, la extracción, y la vigilancia de las costas. la Agrupación de Mariscadoras regula la explotación marisquera, limitando la cantidad a recoger a modo de cartel comercial, tratando de influir sin demasiado éxito en los precios y calidades, facilitando el acopio del producto y su comercialización. Los tractores y lanchas ayudan a las mujeres en este duro trabajo, transportando las cestas con el marisco hasta la lonja, donde se pesan y seleccionan los berberechos y almejas y se realiza la subasta a la baja del marisco. Hoy las mariscadoras tienen un salario y la actividad permite compatibilizar la vida laboral e familiar
El marisqueo se enfrenta a grandes problemas como la contaminación, agravados por la rápida urbanización de la ria, y el furtivismo y la permisividad de los que lo compran, sabiendo que se ha recogido de manera ilegal y sin pasar por los debidos controles de calidad.
El calentamiento del planeta y los fenómenos meteorológicos adversos sobre las cosechas, como las riadas, son añadidas dificultades para las laboriosas mariscadoras de San Cosme que ven como la almeja fina se deprecia unos 20 euros el kilo con respecto al ejercicio anterior como consecuencia de la crisis económica, lo mismo que la babosa, que también sufrió un retroceso importante, pagándose tres euros menos, dicen, en las lonjas de Barbanza.


