Resulta sorprendente que en plena crisis económica, actividades como el deporte espectáculo y su gran valedor, los medios informativos y publicitarios públicos, sigan acrecentado su tajada de las arcas públicas a pesar de ser un gasto tan improductivo y tan alienante.
<p El ADO para los Juegos Olímpicos Pekín, contó con 63,1 millones de euros, de los que las empresas aportaron más de 25 millones de euros y TVE 7 millones, y el de Atenas en 2004 contó con 41,1 millones.
Al ADO de Londres, Televisión Española (TVE) destinara 3,5 millones de euros y las empresas 35.300.000 millones, pero el Gobierno aprobó el programa Londres 2012 como acontecimiento “de excepcional interés público”, lo que permitirá a las empresas que se adhieran al Programa ADO para los próximos cuatro años desgravar hasta el 90 por ciento de las cantidades aportadas. Con lo cual el programa ADO no es más que una tapadera de la subvención publica que financia prácticamente el 100% del gasto de la olimpiada. Todo ello en plena crisis económica, poniendo el deporte espectáculo al mismo nivel que la crisis bancaria o la del sector automóvil.
Los espectáculos deportivos no son más que espectáculo, como el circo o las corridas de toros, a pesar de que se les quiera disfrazar de acontecimientos de tinte nacionalista y patriotero y de exaltación de los valores locales. Y al ser simples espectáculos debieran ser financiados por sus promotores y pagados por sus espectadores, esto es por sus hinchas y no por todos los contribuyentes vía las subvenciones publicas.
Pero el deporte espectáculo ofrece al “sistema” la posibilidad de distraer a las masas de sus problemas individuales y sociales y así desviar la atención sobre las dificultades colectivas y la controvertida, a menudo, gestión publica del poder. Por ello muchos lideres políticos no dudan un instante en sufragar con dinero publico los crecientes gastos improductivos que el deporte espectáculo acarrea.
Un buen ejemplo de esta situación lo encontramos en el denominado deporte olímpico, que se ha convertido en la actualidad en la enseña del establishment en muchos países, incluso países democráticos, a pesar de la obscura imagen que trasmiten algunos de sus impulsores como Hitler en la Alemania nacionalsocialista, o Hu Jintao en la Republica Popular China.
La subvención publica del deporte espectáculo circula por anchos canales y trasvases a través de numerosos organismos burocráticos en niveles municipales, autonómicos y gubernamentales del Estado, mientras las ayudas al deporte popular son limitadísimas a pesar de su necesidad social desde los puntos de vista de la salud y la educacion.
Así por ejemplo, existe un grueso entramado de organismos y burocracias que tratan de justificarse por alentar el deporte popular y en realidad son los promotores e impulsores del deporte espectáculo, como las federaciones nacionales y autonómicas, con elevados presupuestos financiados alegremente con dinero publico por el Consejo Superior de Deportes, el COI, o las concejalías de deporte etc.
Y los gastos del deporte espectáculo a financiar son muchos, desde becas a deportistas-funcionarios sin oposición, material deportivo de ultima generación, viajes internacionales constantes de deportistas, técnicos, juntas directivas y políticos, sueldos de técnicos, entrenadores, jurados, árbitros y administradores, gastos de promoción y realización de las competiciones, construcción y mantenimiento de deficitarias instalaciones de alto nivel etc. Etc. Etc.
¿Cuantas vueltas al mundo se dan los presidentes de las federaciones deportivas a cuenta del erario publico en el trascurso de su mandato?
Alguien debiera decirnos lo que cuesta a los contribuyentes la obtención de una medalla olímpica….
Alguien también debiera informar sobre el dinero público que se gasta en espectáculos deportivos por los medios informativos y publicitarios públicos, y la utilización del deporte espectáculo como justificación de la existencia de dichos medios.
Porque parece ya va siendo hora que el deporte espectáculo se liberalice de la intervención publica y se deje en manos, como cualquier otra actividad económica de sus profesionales y asociaciones, clubs, etc. que administren sus beneficios y apechuguen con sus gastos y se libre al sufrido contribuyente de esta carga creciente e innecesaria.
¿O es que la ocultación de la realidad continua justificando esta intervención tan injustificable?


[...] Deporte y gasto publico [...]